Nelson Mandela
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El ilustre político Nelson Rolihlahla Mandela, nació el 18 de julio de 1918 en el seno de la tribu Thembu de la etnia Xhosa en la pequeña aldea de Mvezo, en el distrito de Mththa, capital del Transkei, Sudáfrica. Su padre, Gadla Henry Mphakanyiswa, era consejero del rey thembu.
La actividad del padre fue fundamental para lograr el ascenso al trono thembu de Jongintaba Dalindyebo, que devolvería luego el favor adoptando al joven Mandela después de la muerte de Gadla.
A los siete años, es el primer miembro de la familia que asiste a la escuela, donde recibe el nombre de “Nelson” de un maestro metodista. Mandela asiste a una misión religiosa cercana al palacio del rey thembu, y siguiendo la costumbre xhosa es iniciado a los dieciseís años y asiste al instituto Clarkebury, donde aprende acerca de la cultura occidental.
El joven Nelson Mandela ingreso a los 17 años en la Universidad de Fort Hare, participando activamente en campañas de protestas por las injusticias raciales, que finalmente provocaron su expulsión de la universidad en 1940. Se traslado entonces a Johannesburgo y obtuvo allí du grado de Artes, estudiando por correspondencia. Continuó luego en Witwatersrand, hasta que obtuvo la licenciatura en Derecho.
Su participación política continúa, y crea en 1944 una rama juvenil del Congreso Nacional Africano, que lucha por la defensa de los derechos de la minoría negra en Sudáfrica. Pronto se convierte en el máximo dirigente del movimiento. A partir de 1952, con motivo de la “campaña del desafío”, Mandela pasa a defender la unión de los distintos grupos culturales de raza negra.
En diciembre de 1952, el gobierno sudáfricano ordena su detención aplicando la “ley de Represión del Comunismo”, en virtud de la cual es condenado a nueve meses de prisión. La condena y el seguimiento de que es objeto por parte de las autoridades policiales no impide que siga mostrando una intensa actividad a favor de los derechos de los negros.
En 1955, cumplidas sus condenas, reapareció en público, promoviendo la aprobación de una Carta de la Libertad, en la que se plasmaba la aspiración de un Estado multirracial, igualitario y democrático, una reforma agraria y una política de justicia social en el reparto de la riqueza.
El endurecimiento del régimen racista llegó a su culminación en 1956, con el plan del gobierno de crear siete reservas, territorios marginales supuestamente independientes, en los que confinar a la mayoría negra. El ANC respondió con manifestaciones y boicoteos, que condujeron a la detención de la mayor parte de sus dirigentes. Nelson Mandela fue acusado de alta traición, juzgado y liberado por falta de pruebas en 1961.
El lider político de los negros Nelson Mandela fue elegido secretario honorario del Congreso de Acción Nacional de Toda Africa en 1961, un nuevo movimiento clandestino que adoptó el sabotaje como medio de lucha contra el régimen proclamada República Sudafricana; y se encargó de dirigir el brazo armado del ANC. Su estrategia se centró en atacar instalaciones de importancia económica o de valor simbólico, excluyendo atentar contra vidas humanas.
En 1962 viajó por diversos países africanos recaudando fondos, recibiendo instrucción militar y haciendo propaganda de la causa sudafricana. A su regreso fue detenido y condenado a cinco años de cárcel. Un juicio posterior contra los diregentes de la Lanza de la Nación le condenó a cadena perpetua en 1964.
Prisionero durante 27 años en penosas condiciones, el gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Nelson Mandela se convertió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los negros sudafricanos.
En 1984 el gobierno intentó acabar con tan incómodo mito, ofreciéndole la libertad si aceptaba establecerse en uno de los bantustanes a los que el régimen había concedido una ficción de independencia; Mandela rechazó el ofrecimiento. Durante aquellos años, su esposa Winnie simbolizó la continuidad de la lucha, alcanzando importantes posiciones en el ANC.
Finalmente, Frederik de Klerk, presidente de la República por el Partido Nacional, hubo de ceder ante la evidencia y abrir el camino para demontar la segregación racial, liberando a Mandela en 1990 y convirtiéndole en su principal interlocutor para negociar el proceso de democratización. Mandela y De Klerk compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993.
Las eleciones de 1994 convirtieron a Nelson Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica; desde ese cargo puso en marcha una política de reconciliación nacional, manteniendo a De Klerk como vicepresidente, y tratando de atraer hacia la participación democrática al discolo partido Inkhata de mayoría Zulú.
Sobre el flamante presidente Nelson Mandela recayeron todas las esperanzas de un pueblo que, si bien había conseguido plenitud de derechos políticos, aún topaba con numerosas barreras para su promoción social, educativa y profesional, pero que fundamentalmente, sobre todo esos millones de habitantes de los barrios de miseria, ansiaba salir de su extremada postración económica.
El ilustre hombre político Mandela, en aras de la unidad nacional, convocó por ley en julio de 1995 una Comisión de la Verdad y la Reconciliación (TRC) para elucidar las masivas violaciones de los Derechos Humanos cometidas durante el apartheid. La TCR, presidida por el obispo y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, publicó el 29 de octubre de 1998 el resultado de sus investigaciones en un documento de 3.500 páginas, cuyas conclusiones eran contundentes.
El Estado racista blanco fue responsable de la mayoría de las atrocidades, pero el movimiento de liberación negro cometió violaciones de los Derechos Humanos por todo lo cual solicitaba el procesamiento de Pieter Botha, Buthelezi y Winnie Mandela.
Con Mandela, Sudáfrica removió sus últimos estigmas internacionales. En las semanas inmediatamente posteriores a su asunción presidencial se produjeron los retornos a la Commonwealth en 1 de junio y a la Asamblea General de Naciones Unidas el 23 de junio. Durban fue la sede de la XII Cumbre trianul del MNA, el 2 y el 3 de septiembre de 1998, en la que Mandela fue elegido presidente de turno de la organización para lo que le quedaba de mandato con todos los estados, incluidos los que figuran en la lista negra de Estados Unidos.
Su éxito mediador más importante ha sido en Burundi, donde en octubre de 1999 tomó el relevo del fallecido Julius Nyerere, ex presidente de Tanzania y otro destacado exponente de la lucha contra la supremacía blanca de la región, en los esfuerzos para un poder compartido entre las distintas tendencias de la minoria tutsi y la mayoría hutu. Así, el 28 de agosto de 2000 presidió en Arusha, Tanzania, la firma de un prometedor acuerdo de paz, del que, no obstante, se excluyeron los insurgentes hutus y varios partidos extremistas tutsis.
El hombre político ilustre Nelson Mandela cumplió 80 años en un momento de plenitud personal y política el 18 de julio de 1998, el día que escogió para contraer matrimonio en Johannesburgo con Graca Manchel, de 52 años, viuda del antiguo presidente mozambiqueño Samora Manchel, a la que conoció en Maputo en 1990 y era su compañera sentimental al menos desde 1996. De su primera esposa, Evelyn Mase, una prima de su camarada Sisulu que pertenecía a los Testigos de Jehová, Mandel se separó en 1955 tras nueve años de matrimonio y la pareja terminó divorciándose en 1957. Como ya se citó Mandela tuvo otras dos hijas con Winnie, de la que, tras tres años de separación, obtuvo el divorcio el 19 de marzo de 1996.
El hombre luchador ilustre Nelson Mandela está en poseción de más de un centenar de títulos universitarios honoríficos y galardones de todo el mundo. Además del Premio Nobel de la Paz concedido en 1993, que aceptó en nombre de todos los sudafricanos que se sacrificaron para traer la paz a su país. Ha escrito los libros autobiográficos títulados traducidos al español “La lucha es mi vida” en 1988 y “El largo camino hacia la libertad” publicado en 1995. Es miembro del Consejo InterAcción.
En Sudáfrica es conocido como Madiba, un título honorario adoptado por ancianos de la tribu de Mandela. Varios sudafricanos también se refieren a él como “mkhulu” abuelo.

